La muerte muy solita se sentía,
Y vino a la tierra por compañía
Quien diría que tan rápido encontraría
A un joven que sus pasos seguiría
Pablo se llamaba
La muerte ya lo esperaba
El, ocupado no lo noto,
Y la calaca se lo llevó
El gritaba desesperado
¡dejame volver al trabajo!
A la muerte no le importo
Y sin un trabajador el mundo se quedo.
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